Editor: Alessandro Camanna (Unibo)

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Gregorio Cisneros SJ; Antonius de Egana (Ed.)

Una india que estava en mal estado, por castigo dél permitió Nuestro Señor que se le pudriesse la mitad del cuerpo y con desseo de la salud, consultó cantidad de echiceros, los quales, como a alma dexada de la mano de Dios, la hicieron hacer muchas idolatrías; uno la aconsejó truxesse coca, sebo de carnero, amollo, y differentes géneros de maízes, que es su trigo, y mascado y molido, la enplastó todo el cuerpo, diciendo sanaría con aquel remedio. Otro la hizo llevar a su marido a qüestas a una puna, adonde la dixo adorasse a un cerro y la hiciesse sacrifficio. Ella, aflixida con la enffermedad y engañada del demonio, le adoró, y mandándola el echicero sacrifficar un cuy, no quisso porque cargaron della grandes temores de la grande offensa que a Dios hacía. Mas acabósse esto con su marido, el qual, hincado de rodillas con el hechicero, sacrifficó dos animales y hicieron otras supresticiones, pidiendo a la guaca y cerro salud para la enfferma, la qual, como no la alcançase, consultó otro demonio en figura de indio. Este hiço comprasse una llama, ques un carnero de la tierra, y mandó que la cubriessen con sus vestidos y se tendiesse encima, y al cabo la sacrifficó al demonio degollándola, diziendo a la enfferma que no moriría, porque abía muerto aquel animal en su nombre,

in: “Monumenta Peruana (Letter from Gregorio Cisneros to Claudio Acquaviva), Rome, 1974, vol. 6”

: , 1599.

Rodrigo de Cabredo; Antonius de Egana (Ed.)

Bien diferente exercicio del que hazia un indio en su casa, el qual no acudia a la iglesia, y entrando en su casa para llevallo a Missa, que avian tocado a ella, le hallaron que estava sacrificando una huaca, la qual era de piedra con figura de un indio antiguo vestido de un tocapo, que entre ellos era la vestidura rica, estava puesta esta figura en un altar y delante un brasero en el qual se quemaba sebo, y la sangre de cuies, que, como dixe, son unos animalejos a manera de conejos pequeños que ellos estiman mucho, asperejando todo el aposento con su vevida. El indio se turbó y siendo descubierto, manifestó tenia esta huaca mucho ganado en la puna, que era suyo, y muchas indias solteras que se ocupavan en su servicio, hilando para ofrecerle, acudiendo y reverenciando mucha gente esse ídolo, el qual le venía a esse pobre por herencia de sus padres. Castigóse el auctor y el provisor de aquel distrito repartió el ganado para la iglesia, quemando aquella casa para exemplo de los demás, y en ella y en la cuadra della está puesta una cruz en el lugar donde estava puesta la guaca. Los Padres acudieron al remedio del alma del indio, con el qual tubieron largos razonamientos y después de averle predicado, se confessó dos vezes y arrepintió de su peccado y pidiendo una disciplina, se azotó, y muy alegre volbió diciendo que si fuesse menester haría más penitencia, y con esso y un rosario y estar algunos días deprendiendo la dotrina christiana, se fue muy consolado y contento esse indio ganado para su criador.

in: “Monumenta Peruana (Letter from Rodrigo de Cabredo to Claudio Acquaviva), Rome, 1981, vol. 7”

: , 1600.

Rodrigo de Cabredo; Antonius de Egana (Ed.)

Fue el Señor servido de que se descubriese un grande hechizero que tenía en guarda las guacas e ídolos desta provincia; el qual, conociendo el error en que estaba y las idolatrías y peccados en que caían todos los de aquella provincia, a persuasión nuestra nos descubrió una guaca famosa, en la qual se halló un sacrificio de chicha, que actualmente le avían offrecido con otras cosas de coca y molle; y dentro de la guaca, que era una cueva donde estaban muchos huesos de muertos, estaba un altar levantado y en él dos disformes demonios labrados en dos toscas piedras y a sus lados un ídolo en figura de un animal de cerda y otro en figura de carnero de la tierra, llamado Illay; y en otra piedra otro ídolo en figura de dos peces y de hombres y de otros animales immundos. Allí estaba presidiendo la gran Bacarpaña, que es una oveja de la tierra, blanca, sin mancha alguna, la qual se offrecía al sol y el que avía de sacrificarla avía de ir descalço con un quipe. Este animal estaba en nombre de todos los demás animales de aquellas punas. Derrocóse aquesta guaca y altar y colocóse una cruz; y pareció conveniente para ejemplo de las idolatrías, que delante de quatro pueblos y por orden del vicario y a voz de pregonero se quemassen las offrendas hechas a estos demonios y a algunos de los ídolos. Lo qual se hizo trayendo por sus ayllos leña y luego se siguió un sermón, en el qual se les declaró la grande offensa que a Dios Nuestro Señor se hazía y cómo el demonio les traía engañados, dejando al criador de todas las cosas por adorar unas piedras y quán infelices y desdichados eran los moradores de aquella provincia en poner sus esperanças y deseos entre los muertos y dioses de piedra labrados por las manos de los hombres en semejança de animales immundos , siendo todo falsedad y mentira del demonio, trayéndoles a este propósito aquel lugar de la Sabiduría

in: “Monumenta Peruana (Letter from Rodrigo de Cabredo to Claudio Acquaviva), Rome, 1986, vol. 8”

: , 1603.

Rodrigo de Cabredo; Antonius de Egana (Ed.)

Tenía el demonio infeccionado todo este distrito con quatro guacas llamadas Mallofiaja, Pito, la Gran Xurimana, Cacyamarca sin otras muchas y manantiales etc, reverenciando a muchos y diferentes ídolos y lugares señalados por alteza, como paresiera por estos exemplos: una pobre alma adoró una destas guacas treinta vezes, sacrificando cinco animales, ofreciendo por una necessidad que tenía cebo mollo saa, y finalmente por medio de un hechizero dio tanbién un hijo suyo recién nacido y antes de ser christiano le puso un tiesto con unos huesos y se lo entregó al hechizero para que la primera vista deste mundo y la entrada en él fuesse ofrecerle al demonio; lo qual se hiso por él diziendo iva en lugar de su padre, y a este desventurado, por quemársele la casa, persuadió el hechizero sacrificase al demonio una llama, que es carnero de la tierra, con las cenizas de su cassa lo qual hizo; mas el indio, compungido de su peccado y hiriéndose los pechos, pidió misericordia y afeándole la gran ofensa que a Dios avía hecho y lo que le convenía hazer penitencia para aplacar su ira con voluntad y deseo de su salvación, la hizo, y por este medio se reconcilió con su criador, dándosele un rosario, imagen y diciplina con que satisfaciese por sus culpas y Nuestro Señor le recibió como padre, según piadosamente se puede entender lo hizo con otro que, aviendo adorado el sol y la luna, pidiendo le guardase en cada mes en paz y en salvo, ofreciendo al demonio cuis, piedras a su modo.

in: “Monumenta Peruana (Letter from Rodrigo de Cabredo to Claudio Acquaviva), Rome, 1981, vol. 7”

: , 1602.

Rodrigo de Cabredo; Antonius de Egana (Ed.)

Y a este modo un indio hiso otro tanto de una guaca llamada Ula, que tenía en su casa, en la qual tenía puesto su corazon, adorándola y reverenciándola como a Dios; esta era una piedra, y dándole Nuestro Señor luz para conocer su destino, se determinó de hecharla de sí. Para lo qual buscó un alto risco de donde la arrojó y hizo pedacos y se confessó generalmente, buscando la verdadera piedra que es Christo, y la puso en su alma, con dolor, haziendo penitencia de su peccado. Pareció convenir buscar las huacas, adoratorios y lugares donde el demonio engañava esta pobre gente e tapiallas y poner cruzes, lo qual se hizo, y assí se renovó la cruz que el Padre Cuenca y el Hermano Gregorio pusieron en una famosa guaca que dexaron tapiada, de donde, según se escrivió al Padre Provincial, sacaron los Padres más de cien ídolos. Acudióse a otra llamada Caycamarca, la qual nunca avía sido vista, y tenía un agujero por donde a ella se entrava y buscándola toda, se halló una baxilla ofrecida al demonio, tal qual es era un poco, ques el plato de los indios, barnizado con carbón, y un pedaço de molla, que es a manera de coral, y tan preciado entre ellos como lo es este género entre nosotros, y una piedra de amolar. Tapióse y pusose una cruz.

in: “Monumenta Peruana (Letter from Rodrigo de Cabredo to Claudio Acquaviva), Rome, 1981, vol. 7”

: , 1602.


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