Gregorio Cisneros SJ ; Antonius de Egana (Ed.)

An account of a llama, guinea pig and bivalve molluscs sacrifice performed by a Peruvian woman in 1599

Una india que estava en mal estado, por castigo dél permitió Nuestro Señor que se le pudriesse la mitad del cuerpo y con desseo de la salud, consultó cantidad de echiceros, los quales, como a alma dexada de la mano de Dios, la hicieron hacer muchas idolatrías; uno la aconsejó truxesse coca, sebo de carnero, amollo, y differentes géneros de maízes, que es su trigo, y mascado y molido, la enplastó todo el cuerpo, diciendo sanaría con aquel remedio. Otro la hizo llevar a su marido a qüestas a una puna, adonde la dixo adorasse a un cerro y la hiciesse sacrifficio. Ella, aflixida con la enffermedad y engañada del demonio, le adoró, y mandándola el echicero sacrifficar un cuy, no quisso porque cargaron della grandes temores de la grande offensa que a Dios hacía. Mas acabósse esto con su marido, el qual, hincado de rodillas con el hechicero, sacrifficó dos animales y hicieron otras supresticiones, pidiendo a la guaca y cerro salud para la enfferma, la qual, como no la alcançase, consultó otro demonio en figura de indio. Este hiço comprasse una llama, ques un carnero de la tierra, y mandó que la cubriessen con sus vestidos y se tendiesse encima, y al cabo la sacrifficó al demonio degollándola, diziendo a la enfferma que no moriría, porque abía muerto aquel animal en su nombre,

in: Monumenta Peruana (Letter from Gregorio Cisneros to Claudio Acquaviva), Rome, 1974, vol. 6, pp. 613-614

: , 1599.




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Rodrigo de Cabredo; Antonius de Egana (Ed.)

Fue el Señor servido de que se descubriese un grande hechizero que tenía en guarda las guacas e ídolos desta provincia; el qual, conociendo el error en que estaba y las idolatrías y peccados en que caían todos los de aquella provincia, a persuasión nuestra nos descubrió una guaca famosa, en la qual se halló un sacrificio de chicha, que actualmente le avían offrecido con otras cosas de coca y molle; y dentro de la guaca, que era una cueva donde estaban muchos huesos de muertos, estaba un altar levantado y en él dos disformes demonios labrados en dos toscas piedras y a sus lados un ídolo en figura de un animal de cerda y otro en figura de carnero de la tierra, llamado Illay; y en otra piedra otro ídolo en figura de dos peces y de hombres y de otros animales immundos. Allí estaba presidiendo la gran Bacarpaña, que es una oveja de la tierra, blanca, sin mancha alguna, la qual se offrecía al sol y el que avía de sacrificarla avía de ir descalço con un quipe. Este animal estaba en nombre de todos los demás animales de aquellas punas. Derrocóse aquesta guaca y altar y colocóse una cruz; y pareció conveniente para ejemplo de las idolatrías, que delante de quatro pueblos y por orden del vicario y a voz de pregonero se quemassen las offrendas hechas a estos demonios y a algunos de los ídolos. Lo qual se hizo trayendo por sus ayllos leña y luego se siguió un sermón, en el qual se les declaró la grande offensa que a Dios Nuestro Señor se hazía y cómo el demonio les traía engañados, dejando al criador de todas las cosas por adorar unas piedras y quán infelices y desdichados eran los moradores de aquella provincia en poner sus esperanças y deseos entre los muertos y dioses de piedra labrados por las manos de los hombres en semejança de animales immundos , siendo todo falsedad y mentira del demonio, trayéndoles a este propósito aquel lugar de la Sabiduría

in: “Monumenta Peruana (Letter from Rodrigo de Cabredo to Claudio Acquaviva), Rome, 1986, vol. 8”

: , 1603.