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An account of llama sacrifices during an epidemic of smallpox in Peru (1592)

Hi postea arietes in usus pios conversi sunt. Igitur, dum fervet scelus execrandum, conspicantur forte anum quae ad sua negotia ibat a laniena non procul. Exclamat repente sacrificulus: Ite in vetulam turbatricem sacri; sine huius caede nulla litatio est. Dicto citius, mulier lapidibus obruitur, et cum homicidio sacrificium perpetratur.

in: Monumenta Peruana (Carta Anua), Rome, 1970, vol. 5, pp. 207-210

: , 1592.




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Gregorio Cisneros SJ; Antonius de Egana (Ed.)

Una india que estava en mal estado, por castigo dél permitió Nuestro Señor que se le pudriesse la mitad del cuerpo y con desseo de la salud, consultó cantidad de echiceros, los quales, como a alma dexada de la mano de Dios, la hicieron hacer muchas idolatrías; uno la aconsejó truxesse coca, sebo de carnero, amollo, y differentes géneros de maízes, que es su trigo, y mascado y molido, la enplastó todo el cuerpo, diciendo sanaría con aquel remedio. Otro la hizo llevar a su marido a qüestas a una puna, adonde la dixo adorasse a un cerro y la hiciesse sacrifficio. Ella, aflixida con la enffermedad y engañada del demonio, le adoró, y mandándola el echicero sacrifficar un cuy, no quisso porque cargaron della grandes temores de la grande offensa que a Dios hacía. Mas acabósse esto con su marido, el qual, hincado de rodillas con el hechicero, sacrifficó dos animales y hicieron otras supresticiones, pidiendo a la guaca y cerro salud para la enfferma, la qual, como no la alcançase, consultó otro demonio en figura de indio. Este hiço comprasse una llama, ques un carnero de la tierra, y mandó que la cubriessen con sus vestidos y se tendiesse encima, y al cabo la sacrifficó al demonio degollándola, diziendo a la enfferma que no moriría, porque abía muerto aquel animal en su nombre,

in: “Monumenta Peruana (Letter from Gregorio Cisneros to Claudio Acquaviva), Rome, 1974, vol. 6”

: , 1599.

Rodrigo de Cabredo; Antonius de Egana (Ed.)

Tenía el demonio infeccionado todo este distrito con quatro guacas llamadas Mallofiaja, Pito, la Gran Xurimana, Cacyamarca sin otras muchas y manantiales etc, reverenciando a muchos y diferentes ídolos y lugares señalados por alteza, como paresiera por estos exemplos: una pobre alma adoró una destas guacas treinta vezes, sacrificando cinco animales, ofreciendo por una necessidad que tenía cebo mollo saa, y finalmente por medio de un hechizero dio tanbién un hijo suyo recién nacido y antes de ser christiano le puso un tiesto con unos huesos y se lo entregó al hechizero para que la primera vista deste mundo y la entrada en él fuesse ofrecerle al demonio; lo qual se hiso por él diziendo iva en lugar de su padre, y a este desventurado, por quemársele la casa, persuadió el hechizero sacrificase al demonio una llama, que es carnero de la tierra, con las cenizas de su cassa lo qual hizo; mas el indio, compungido de su peccado y hiriéndose los pechos, pidió misericordia y afeándole la gran ofensa que a Dios avía hecho y lo que le convenía hazer penitencia para aplacar su ira con voluntad y deseo de su salvación, la hizo, y por este medio se reconcilió con su criador, dándosele un rosario, imagen y diciplina con que satisfaciese por sus culpas y Nuestro Señor le recibió como padre, según piadosamente se puede entender lo hizo con otro que, aviendo adorado el sol y la luna, pidiendo le guardase en cada mes en paz y en salvo, ofreciendo al demonio cuis, piedras a su modo.

in: “Monumenta Peruana (Letter from Rodrigo de Cabredo to Claudio Acquaviva), Rome, 1981, vol. 7”

: , 1602.